Sigue Euríalo á Niso; á andar empiezan,

Y al príncipe los pasos enderezan.

XLVII.

Por los campos los otros animales

Ya anegaban en sueño sus cuidados

Y la ingrata memoria de sus males.

Trataban á ese tiempo, congregados,

De la ardua situacion los principales

Caudillos y la flor de los soldados:

¿Qué haremos, dicen, en angustia tanta?