Contra el poder de un invisible amago.

LXVIII.

Á tres pajes que entre armas, mezcla ciega,

Yacen, y al escudero y al auriga

De Remo, al pié de sus caballos, llega

Y las flojas cabezas les desliga

A hierro; al amo, en pos, el cuello siega,

Y el tronco deja que abortando siga

Raudales: de cadáveres sembrada

En cálido cruor la tierra náda.