Descargándose al punto el arco suena,
Y disparado el homicida telo
De la cuerda tirante se enajena,
El aire rasga en estridente vuelo,
Llega, y traspasa con el hierro insano
Las sienes cavernosas á Numano.
CXXXIII.
«¡Anda, soberbio, y al valor regala
Con burlas que el castigo desafían!
Los pobres Frigios, los de suerte mala,