En que altivos plumajes resplandecen.

Tal orillas del Po, ó á la ribera

Del Atesis ameno, iguales crecen

Dos encinas de intonsa cabellera,

Y, el pié afirmando en el bañado suelo,

Mueven la vana cresta allá en el cielo.

CXLIII.

Los Rútulos, la entrada al ver patente,

Se lanzan. Cada cual con su cohorte,

Sin más tardar avanzan ya: Quercente,