Crujen hórridas armas que estremecen,
Y luz fiero broquel vibra á manojos...
Al punto aquel semblante que aborrecen,
Y aquel brazo feroz que temen tanto,
Los Teucros reconocen con espanto.
CLIV.
Pándaro, en el furor á que la muerte
De su mísero hermano le arrebata,
Alzase entónces corpulento y fuerte,
Y «El palacio dotal no ves de Amata,»