Pero al fin en su daño se congregan

Cuantos hay en el campo y juntos llegan.

CLXVII.

Ni ya la hija de Saturno osa

Confortar al ahijado en su porfía

Con nuevo aliento; que á Íris vaporosa

Júpiter mismo desde el cielo envía,

Y, encaminados á su régia esposa,

Mensajes no süaves le confía,

Que abandonar á Turno ordenan, caso