«¡Rey y eterno Señor de tierra y cielo,
Divina Majestad! ¿ni en quién pudiera,
Sino en tí, mi dolor hallar consuelo?
Los Rútulos me insultan: ¡mira, mira
Cómo entre ellos soberbio Turno gira!
V.
»Ya con propicio Marte hinchado llega
Al cerco; audaz le invade: mal seguros
Traban los Teucros áspera refriega
Puertas adentro y en sus propios muros;