Error de patria y seductor señuelo,
A resistir embates el Troyano,
Ni á él redimo ni al otro. Ó gloria ó duelo
Lábrele á cada cual su propia mano:
El cetro universal yo á nadie inclino;
Por sí los hados se abrirán camino.»
XXIV.
Por las riberas del Estigio hermano,
Vorágines de negro ardiente lodo,
Juró lo dicho el Númen soberano: