Pues Cisne amó á Faeton, le honró con llanto;

Y entre álamos frondosos, en su duelo,

De las hermanas á la sombra, en tanto

Que daba, dicen, al pesar consuelo

Con la música dulce de su canto,

Vistió de ancianidad el cano hielo,

Blandas plumas tomó, y alzóse en ellas,

Tendiendo en su clamor á las estrellas.

XLII.

El hijo á sus paisanos sigue ahora