Así, en fin, el ejército se ordena
Que en pro de Troya por los mares vino
Con piés de bronce en líquido camino.
XLVII.
Desamparó los cielos aquel dia;
Ya en alto la alma Febe el hemisferio
En su carro noctívago impelia.
Enéas desvelado, al ministerio
De las velas atiende él mismo, y guia
Firme el timon. En esto, en coro aerio,