Rasguño leve, al fin, al cuerpo ingente

De Turno hacer, despues que de su escudo

Las orlas penetró. Calmosamente

Fornido azcon que acaba en hierro agudo

Blandiendo Turno estuvo rato largo,

Y estas voces lanzaba en tono amargo:

CIV.

«Tú ahora probarás si es más certero

Mi dardo, y más que el tuyo penetrante.»

Dijo; y aunque de láminas de acero