Y la ingle izquierda luégo, el asta ciega

Taládrale. Rodando en el instante

Moribundo se arrastra el infelice;

Y en tono amargo el vencedor le dice:

CXXVI.

«No de enemiga fila espectro vano,

Ni ya de tus bridones tardo el vuelo,

Lucago, te entregó. Saltaste al llano

Sobre las ruedas por tu propio anhelo.»

Dice, y ase del tiro. El triste hermano