Y con la espada el pecho vengadora,

Santuario del alma, hondo le explora.

CXXVIII.

Por el campo con ímpetu creciente

El dardanio adalid destrozos tales

Hacía, cual horrísono torrente

Ó cual negra legion de vendavales

Enfurecido. Y ved que de repente

Salen, desamparándolos rëales,

El infantil caudillo y sus soldados