¡Y á fe, Lauso, y á fe que con preseas

Que á ese bandido arrancaré en despojo,

Trofeo vivo de mi triunfo seas!»

Calla, y tira de léjos en su enojo

La silbadora lanza. Ella el escudo

Troyano hiere, mas entrar no pudo;

CLXIV.

Y á distancia en su vuelo rechazada,

Va de allí al noble Antor, y hondo camino

Le abre entre las costillas y la ijada.