Impetus de vergüenza y de venganza,

Y del herido amor la frenesía

Y el probado valor de su pujanza.

Llama á Enéas, y á lid le desafía

Con grande voz tres veces. El Troyano

Reconocióle, pues, y exclama ufano:

CLXXXIV.

«¡De los Dioses el Padre así lo quiera!

¡Quiéralo el alto Apolo!—Ya contigo

Soy en batalla.» Hablando en tal manera