Que ceda, y deje al Príncipe su fuero

Natural ejercer, y los destinos

Contemple con piedad de un pueblo entero.

—Tú, sola causa á nuestros males, dínos,

¿Los tristes ciudadanos de esa suerte

Arrastrarás de nuevo á horrenda muerte?

LXXV.

»La guerra de salud no da esperanza:

Todos pedimos paz, dánosla luégo

Con la prenda inviolable que la afianza!