Habló así, mal contenta su venganza
Con traspasarle el pecho. Y luégo humilla,
Troyanos ambos de feroz pujanza,
A Orsíloco y á Bútes. Donde brilla
La tez del cuello, que á cubrir no alcanza
Pendiente á izquierda del broquel la orilla,
Entre el yelmo y loriga del jinete,
Allí á Bute, en su fuga, el hierro mete.
CXLIII.
Busca ambicioso en circular corrida