Hijo de Auno, habitante de Apenino,

Que entre Ligures ya no fué el postrero

Miéntras sus fraudes protegió el destino.

Ve que huir no le es dado el trance fiero,

Y ve tambien que de apartar no hay traza

A la Reina cruel que le amenaza.

CXLV.

Arbitrios á idear comienza astuto,

Y dice: «Quien te aplaude, ¡oh cuánto yerra!

No tú, mujer, mas tu arrogante bruto