En medio del palacio un grande altar
Al descubierto cielo puesto estaba,
Y un laurel alto y muy antiguo á par.
Su sombra los Penates abrazaba.
Qual suele espessa en tempestad bajar
La banda de palomas, tal andaba
Hécuba con sus hijas rodeando
Aqueste altar, los dioses abrazando.
Esto en diziendo, un débil dardo ayrado
El animoso viejo le arrojó,