Del agrio bosque y pérfida celada.

A tiempo que él de nuevo á sus piés mira

Dilatarse los llanos, la evacuada

Montaña Enéas penetró, la altura

Supera, y sale de la selva oscura.

CLXXXVI.

Raudo uno y otro á la ciudad camina;

No muchos pasos entre sí distantes

Y en órden van. La hueste laurentina

Y de polvo los campos humeantes