Hoy al caro adalid miro abocado

A horrendo lance, y acercarse siento

¡Ay! de las Parcas el fatal momento!

XXXII.

»No sufren, no, mis ojos esa lucha

Ni esa paz. Tú el favor que darse pueda

(Caso es urgente, y pide audacia mucha)

Corre á dársele á Turno: acaso ceda

La adversa suerte.» Atónita la escucha

Yuturna, y llanto por su rostro rueda;