A la vecina capital ligeros

Marchan. Enéas mismo allí se instala;

Y ya con zanja humilde los linderos

De la futura poblacion señala,

Y cual ciñendo un campamento, ordena

Tender la empalizada, alzar la almena.

XXXII.

Ya los nuncios, al fin de su jornada,

Ven las casas y torres presumidas,

Y ascienden á los muros. A la entrada