Tiñéndola hasta el pomo, en la garganta,
Y fiero así sobre él victoria canta:
LXXIII.
«¡Troyano! el suelo hesperio que sangrienta
Tu planta holló, mejor ya mides, creo:
Esta es mi paga al que á lidiar me tienta;
Estos los muros que te alzó el deseo.»
Sus dardos luégo á Asbute, á Daré avienta,
A Tersíloco, Síbaris, Cloreo,
Y á Timete, á quien potro asombradizo