En este, pues, de Dioses templo digno,

De sus abuelos en el rico trono,

El Rey audiencia concedió benigno.

Entraron los legados, y él con tono

Manso y afable, de clemencia signo,

«Hablad, Dardanios; vuestro ruego abono,»

Les dice: «ántes que vistos anunciados,

Yo vuestro oriente sé, sé vuestros hados.

XL.

»Mas ¿cuál deliberada causa, ó ciega