Y tú tambien al laurentino llano,
Eolo ilustre, á sucumbir viniste;
Tambien debian estos arenales
Tus espaldas medir descomunales!
CXI.
Tú del triunfante Aquíles, tú del peso
De la argiva falange tan temida,
Luchando cual leal, saliste ileso;
¡Y aquí estaba la meta de tu vida!
Gran palacio tuviste allá en Lirneso,