Aquel voraz turbion. «¡Hermana cara!

¿Ves, ves,» clama el cuitado, «que doquiera

El hado nos arrolla? Me pesara

Que en cerrarme insistieses el camino

Que un Dios señala y mi cruel destino!

CXL.

»¡Allá! ¡no más tardanzas! ¡Mano á mano

Lucharé con Enéas! ¡Con la muerte

Cuanto hay de acerbo á padecer me allano!

¡Trocar déjame en gloria este ocio inerte,