Todos paran al punto, y danle plaza.
CXLIV.
Aun bien Enéas de sentir no acaba
Aquel nombre de Turno, se apareja
Al singular combate, toda traba
Rompe impaciente, y de las obras ceja
Del fiero asalto que á los muros daba
Déjalos ya, las altas torres deja,
Y desciende saltando de alegría,
Truenan sus armas y el espanto cria.