En la raíz fibrosa que el vacío

Sitio guardaba, atravesando el viento

Cae y se enclava con pujante brío

El asta del Dardanio. Echó él su lanza,

Ya que á hacer presa por sus piés no alcanza.

CLX.

Y el tiro á segundar corre, y porfía

La punta en desasir que honda se aferra.

Entónces Turno esta plegaria envía

Ante el peligro que su mente aterra: