Redunde en majestad, pedirte pueda:
Hacer sólidas paces el Destino
Y alegres bodas celebrar conceda,
Yo desde ahora á su querer me inclino;
Muéstrese, empero, el natural del Lacio
Su viejo nombre en mantener, rehacio.
CLXIX.
»No ellos Teucros se llamen ni Troyanos,
Ni de vestido muden ni de idioma:
Viva el Lacio; haya príncipes albanos,