»Por ver con quiénes cuento, en torno paso
Las miradas; á nadie ya diviso:
Dieron unos al fuego el cuerpo laso,
Arrojáronse otros de alto piso.
Así todo oteándolo de paso,
Al claror de las llamas, de improviso
Observo un bulto en el umbral de Vesta;—
Erase Elena en lo escondido puesta.

CXII.

»Esa ahora á las aras acogida,
Furia que al mundo le nació ominosa,
De Troyanos y Griegos maldecida,
De Griegos y Troyanos temerosa,
Salvar tentaba la infelice vida
Huéspeda ingrata, amancillada esposa;
Matar pensé la infame advenediza
Por vengar de la Patria la ceniza:

CXIII.

»¿Cómo? ¿habrá de salvarse la menguada
»Rastrándose en oscuros escondrijos?
»¿Y en Micénas y Esparta hará su entrada
»Reina ella entre marciales regocijos,
»De troyanos esclavos acatada
»Tornando á ver esposo, padres, hijos?
»¿Y Troya en bravas llamas consumida?
»¿Y triunfante el acero regicida?

CXIV.

»¿Y para esto tornada ardiente lago
»Tantas veces la playa en sangre nuestra?
»¡Oh! ¡no! que si en matar una hembra, no hago
»De varonil valor gloriosa muestra,
»Dar á tal monstruo el merecido pago
»Hazaña es justa y digna de mi diestra:
»No ya sedienta al envainar mi espada,
»Más de una sombra dejaré vengada!»

CXV.

»Rugia yo con voz tempestüosa
Cuando espléndida toda de hermosura,
Me apareció mi madre bondadosa
Radiante entre la sombra de luz pura,
Con el encanto y majestad de Diosa
Con que se muestra en la celeste altura;
Súbito el vengador brazo me toca,
Y abre entre aromas la purpúrea boca:

CXVI.