Fué quello una racha de bienestar para todos los pobladores, situación que se hizo más accesible con la fundación del Banco de Crédito Rural de Telén, establecimiento constituído por acciones y con un buen capital. Este banco trabajó seis años holgadamente. Con el decaimiento de Telén clausuró sus operaciones, estando actualmente en liquidación.

Son estos, en síntesis, los primeros pasos de Telén. Pero, como todas las obras personalísimas que llevan el sello inconfundible de sus gestores, Telén sintió el vacío, cuando reveses de fortuna alejaron de su seno a su esforzado fundador y “alma mater” de aquella brillante iniciación. Hoy ha decaído. Pero somos optimistas sobre el futuro que le está reservado todavía. Telén supervivirá al sacudón y al amodorramiento. En esta parálisis en que vegeta hoy, son diversos los factores que operan con fuerzas negativas, pero que irán desapareciendo poco a poco.

Capdeville no fué un visionario. El tenía fe en el éxito de la aventura. El sabía que el triunfo de Telén sería definitivo, cuando los campos circundadores cayeran en cultivos. La agricultura haría el prodigio. Pero la agricultura se ha retardado demasiado, y esto no estaba en los libros del señor Capdeville. ¿Por qué se prolonga esta evolución que tiene que venir fatalmente? Porque el latifundio ahoga todavía al centro urbano. Y los terratenientes, que antes de fundarse Telén, hubiesen realizado sus campos por dos cobres, una vez floreciente el centro urbano, se dejaron llevar por el optimismo y pidieron cifras fabulosas por su heredad. No se pudo subdividir y en consecuencia, no se pudo sembrar.

Cuando esto ocurra, Telén renacerá con más vigor.

VOCABULARIO

Garra (de). De empuje; capaz de grandes empresas.

Legendario. Propio de la leyenda.

Advenimiento. La llegada de algo que se espera.

Envergadura. En sentido figurado: gran capacidad para realizar las empresas que un hombre emprendedor se propone realizar.

Burócratas. Oficinistas.