Bastaría sólo esta nómina para demostrar palmariamente la importancia que habían alcanzado en el territorio los diversos cultivos. Pero, sobre este halagador resultado del certamen, había un premio máximo: el campeón nacional. Este premio, el más significativo y valioso del concurso, lo alcanzó con su trigo híbrido, el cultivador don Andrés Giordano, chacarero de las colonias Inés y Carlota, vecinas a la capital del territorio.

Ya en 1907, un agricultor de aquella vecindad, había obtenido el primer premio—medalla de oro—adjudicado por el ministerio de agricultura, en un concurso de cereales. Este nuevo triunfo, era la consagración definitiva sobre la calidad productora de la Pampa. Y hubiese sido malograr una oportunidad excepcional en el estímulo reclamado por la industria, dejar correr tan fausto acontecimiento sin dedicarle la atención pública, mancomunando el triunfo agrícola que era el triunfo común.

De esta necesidad colectiva, nació la Fiesta del Grano, es decir la fiesta a Ceres. Debía celebrarse el ceremonial con motivo de la distribución de los premios obtenidos. En su edición del 30 de septiembre decía un diario de Santa Rosa, al hablar de la fiesta en ciernes y refiriéndose a los agricultores premiados:

“Estos detalles que allá en la gran metrópoli argentina pasan inapercibidos para la inmensa mayoría de sus habitantes, son para nosotros los timbres de honor, los diplomas de nobleza, que han ganado los pioneers del progreso pampeano con su labor, y la prueba palpable de la fertilidad de la tierra generosa de esta región, que devuelve con creces el fruto de la simiente arrojada con mano inteligente y robusta en el surco labrado por los agricultores.”

La ironía era amarga pero tenía su fondo de verdad. Con este concepto local sobre el propio valimiento, difundido en el territorio, la consagración a la espiga próvida tenía que concentrar la voluntad de todos los agricultores. Y el festival alcanzó todos los contornos de un gran acontecimiento.

Fué dificultoso preliminar la tarea de establecer la persona del colono campeón. La Bolsa de Buenos Aires designó una comisión de técnicos para que identificara la procedencia del cereal premiado. Se sabía que correspondía a colonos de Inés y Carlota, pero como los trigos de éstos, en el transcurso de verificarse el certamen, habían sido vendidos, se presentaron algunas dificultades para la investigación. Por fin se pudo constatar que las muestras traídas de Buenos Aires, coincidían con las muestras del trigo de Giordano, conservadas por su esposa, como si una rara intuición, una previsión misteriosa, se hubiera anticipado al feliz acontecimiento. Nos explicamos el triunfo sentimental de Ruth Moabita espigando en la segada de Booz...

La distribución de los premios se realizó en acto público. Concurrieron agricultores de todos los ámbitos del territorio. La ceremonia fué auspiciosa y fraternal. Se estrecharon en vínculo afectivo los cultivadores. Se laudó en cálidas manifestaciones la obra del progreso puesta en marcha sobre los campos pampeanos. Aquello fué una tonificante demostración de vitalidad, de energías, de labor. Se entonó un salmo a Ceres. Y al loar el triunfo de la agricultura, se puso en alto el nombre de la nación.

VOCABULARIO

Calendal. Calendario, almanaque.

Ceres. Diosa de las mieses o de la agricultura, en la mitología greco-romana.