La Pampa debe ser incorporada al concierto provincial de la República. Lo sanciona la ley, lo reclama su progreso, lo impone la civilización. ¿Qué marginará nuevos problemas de política interna? Para eso hemos cimentado nuestro sistema federativo. ¿Que creará un presupuesto dispendioso? Es el destino más legítimo que puede dar a sus rentas, antes de entregarlas al tesoro nacional para sostener con ellas el orfelinato de las provincias pobres. ¿Que concentrará el éxodo en menoscabo del país? Ojalá pudiera hacerse sentir en bien de la descongestión de Buenos Aires, hipertrofiado de miseria, arrastrando hacia sus campiñas promisorias, la juventud inactiva y el proletariado sin hogar! Hasta por nuestro propio buen nombre en el exterior, debemos crear esta provincia. La Pampa argentina es universal, pero bajo la envoltura del prejuicio, como la llanura incivil materializada por el geógrafo francés impresionado en la semblanza de “La Cautiva". Es una vergüenza que sobre el meridiano de la primer provincia argentina, se extienda todavía la colonia, secularizando el concepto del desierto cerril de hace cuarenta años. Y, tenedlo seguro, que para el extranjero ilustrado que nos visite, esta dilación en dar a la Pampa sus derechos autónomos no será otra cosa que un expediente de política criolla. Y pensará, es posible, y en menoscabo de nuestros hombres de gobierno, sobre la “necesidad política” de mantener un territorio de asilo, válvula de expansión para el compadrazgo político y la frondosidad del presupuesto nacional; y hasta podría sospechar—¡tan mal nos conocen!—que el territorio pampeano es un desahogo de la provincia de Buenos Aires, reclamado por épocas regresivas, para zafar las jurisdicciones de la ley...

De la Pampa autónoma, grande y floreciente como es, se podría organizar la provincia de experimentación, el Estado-modelo, asegurando para su constitución las más bellas prácticas de la democracia, y para su legislación general, las más nobles conquistas del trabajo. Ojalá los materiales de este libro puedan ilustrar el criterio del país, proporcionando a nuestros hombres de gobierno el aporte necesario para afrontar en definitiva el problema de la provincialización.

VOCABULARIO

Retardatarismo. La tendencia a retardar el progreso.

Molicie. Abandono, pereza, indolencia.

Feudalidad. Régimen feudal.

Terrazgo. Lo que el labrador paga al dueño de la tierra que aquél trabaja.

Libérrimo. El más liberal.

"Outrance". Palabra francesa. A toda costa, muy empeñosamente. Pronúnciase: utrans.

Estratagema. Ardid, trampa, engaño.