Tal es, en síntesis, la orientación cardinal de este campo de experiencia que, ageno a todo propósito de lucro, acaba de iniciar la empresa del Ferrocarril del Sud en una extensión de 24 hectáreas.
En el terreno de la práctica y a medida que lo reclamen las exigencias de la región, ampliará sus experiencias en el campo de la industria. Establecerá su pequeña bodega con el único fin de enseñar a los colonos vecinos, los procedimientos de la vinificación. Incorporará, además, la industria lechera con tendencias a estabilizar el tipo de queso que convenga a la zona, atendiendo a los planteles de lecheras convenientes, a su cultura industrial y la calidad de los forrajes. Es probable que la implantación de este tambo experimental se inicie dentro de un año.
—Soy un acérrimo partidario—nos dice el agrónomo—de la propagación en el valle, del trébol violeta, como planta forrajera. Mis ensayos me han dado rendimientos excepcionales. El trébol violeta en esta zona tiene un sistema foliáceo admirable. Una sola de sus hojas, equivale, en tamaño, a tres del trébol violeta cultivado en Europa. Se tupe en forma inextricable y resiste, sin desmedro, hasta siete cortes anuales. Conceptúo a este forraje en mejores condiciones que la alfalfa para la región.—Y nuestro interlocutor robustece su entusiasta panegírico, mostrándonos un cuadro donde ha ordenado, secos ya, algunos ejemplares de hojas y de flores de “su trébol". Y pone, al propio tiempo, en nuestras manos, un tratado agrícola francés, donde la tricromía del trébol violeta, de tamaño natural, nos permite la comparación con la forrajera auténtica, marcando una enorme superioridad para la planta de nuestro valle.
En cierta ocasión nuestro interlocutor enseñó las hojas frescas del trébol a un experimentado agrónomo francés que visitaba la zona del Río Negro, interrogándole sobre su clasificación.
—Esto, sin duda, es trébol—dijo el técnico, después de un minucioso análisis al magnífico ejemplar trifolio;—pero, le mentiría a usted si dijera a qué variedad pertenece. No conozco este trébol...
Era, sin embargo, el “trefle rouge”, vulgarizado en las praderas de Francia. ¡Tal era la diferencia de la leguminosa!
No participamos del todo con el optimismo del agrónomo, convencidos de que ningún forraje puede superar a la alfalfa, pero aceptamos, como razón de peso, el excedente cuantitativo de aquella apreciable planta, ya que no la calidad nutritiva de la alfalfa.
En lo que estamos muy de acuerdo con el agrónomo es en la necesidad de dedicar una atención preferente al cultivo de la remolacha azucarera. El suelo de la región y el clima se prestan admirablemente para dar carácter de industria a sus cultivos. Las tierras de aluvión profundas, la facilidad de riegos metódicos y la intensa radiación solar, son factores eficacísimos para la prosperidad de esta hortaliza. La experiencia de algunos ensayadores comarcanos, ha probado este aserto. La compañía de tierras del sur, por intermedio de su agrónomo arribó a interesantes comprobaciones. Ensayaron asimismo X. y X.... No conocemos la suerte que corrieron los cultivos de estos últimos afincados.
Calcula nuestro informante que la remolacha azucarera puede rendir en la región, por hectárea, hasta 30.000 kilogramos, cantidad que industrializada podría dar un resultado de 4.000 kilos de azúcar. Cree, además, ateniéndose a las facilidades del cultivo y razones agrológicas muy atendibles, que se podría realizar dos cultivos en el año, resultado desconocido en las regiones remolacheras de Europa. Sin duda esta sola circunstancia vendría a ser el mayor incentivo para tentar la propagación de esta salsolácea, con rumbo hacia la industria azucarera. Se aseguraría con ello, los cultivadores permanentes, lo que no ocurre en Europa, con una sola cosecha debido a la rotación de los braceros.
En compañía de nuestro informante, visitamos la chacra de experimentación, iniciada en diciembre de 1918. Todo es incipiente, en consecuencia. El terreno, un tanto quebrado, se presta admirablemente para la experimentación disciplinada de riegos y desagües. Conocidos con precisión sus niveles, se ha comenzado a desbrozar el terreno salvaje y a preparar convenientemente la tierra ya laborada, para desarrollar de inmediato el plan general de cultivos. Nos asegura el director que piensa tener hechos los edificios e instalaciones y practicadas las siembras de otoño e invierno para el mes de julio del corriente año. Esta chacra, adquirida por el Ferrocarril a la Compañía de Tierras del Sud tiene excelentes condiciones, no sólo por su ubicación sino por su aspecto, por la calidad de su suelo, con muy pequeños manchones de salitre que desaparecerán con los primeros lavajes y el emparejamiento; y hasta por la perspectiva panorámica que presentará en el futuro, de acuerdo con el plan resuelto de distribución de sembríos y arborización general.