Nueve años lleva de iniciativa La Mercedes y hace dos que está en manos de don Enrique P., un verdadero pioneer iniciador del florecimiento agropecuario de la comarca.
Apartándonos del alambrado de ocho hilos—lo mejor y más firme que hemos visto en nuestras giras—hemos recorrido de linde a linde la colonia, cortando por las abras estrechas el inmenso trigal. ¡Qué tonificante impresión de belleza, de vida, de color! La tierra nutritiva y amplia, se da toda entera al mar de las gramíneas, sin flaquezas, sin limpiones, pródiga de humus y de generosa maternidad. Se inclina el campo en suave planicie hacia la hoyada de una laguna; y es de ver la línea panorámica curveando graciosamente hasta perderse en el infinito sobre el pálido boceto de una duna!...
La impresión más elocuente que nos ha dejado este paseo matinal, es el aprovechamiento de la tierra. ¡Bien-haya el arado avaro que ha venido a meter su diente hasta en el mismo salitral!
—¡Siembren... siembren!—les ha aconsejado el propietario a sus rusos.
—¿Y si viene mal?—pensaron al principio, tímidamente, los colonos.
Después echaron de ver que la tierra no tenía reparos para rendir parejo; que no faltó la semilla, ni la maquinaria, ni el crédito para sufragar la existencia durante la larga expectativa, desde la roturación a la cosecha y al troje. Y sembraron hasta el último estadal, hasta el monte mismo, hasta agargantar al médano en estrecho dogal y desafiar el ingrato cabú de la salina.
El estímulo del propietario ha operado el optimismo y la cultura especial de sus colonos. Sólo la laguna puede detener la sementera, con sus arbustos grisáceos de jumen, sus cachiyuyos y sus matas de trébol de olor. Esta perseverancia, que ha creado la selección en los cultivos, dando rendimientos excepcionales en peso y calidad, ha tenido su noble premio en trigos de una densidad de 83½ por hectólitro, casi el desiderátum. La perspectiva se repite con esperanza augural en los trigales de este año, sanos, sin plagas, sin isoca, llenos de lozanía y de vigor.
Todos estos factores han creado una base moral en los colonos de La Mercedes. El trato administrativo y la propia confianza en la obra, sintomatizan un suave bienestar, ageno de sobresaltos y propicio a la labor y a la estabilidad. Saben estos buenos rusos, que si nace el sol, nace para todos; y que el sudor que humedece la gleba, no ha de ser estéril sacrificio, si fecunda en la espiga. La cultura industrial—y social si se quiere—de esta colonia, tiene su punto de apoyo en la comunidad de acción y de miras, entre el arrendatario y el arrendador. El señor P. ha hecho su aprendizaje desde abajo. Ama estos campos, porque los ha vivido en toda su intensidad y en todo su proceso civilizador; porque ha contribuído, como nadie, a la reforma del predio, desde el pasto salobre hasta el forraje artificial y el silo; desde el jagüel pampa hasta el surgente y el molino. En esta escuela ruda, que es toda una vida, se ha afianzado el concepto de solidaridad, capaz de forjar nuevos horizontes a la colonización rusa, de contínuo tan zarandeada, demostrando al propio tiempo, que es posible modificar el temperamento colectivo de esos núcleos rurales, cuando se procede con tolerancia y buena fe.
Los colonos de La Mercedes poseen en propiedad sus maquinarias y elementos de labor. Plantan sus arbolitos de sombra—frutales a veces—y no descuidan sus hortalizas para el uso casero. Elaboran su pan, que es, sencillamente, blanco, suave, delicioso; y se atreven a un poco de cecina y tal vez a un jamón que dura una eternidad. Gustan de instruir a sus muchachos; y cuando se producen reuniones educativas sobre temas rurales, no tienen reparos para salvar largas distancias y asistir a estos concursos donde pueden adquirir conocimientos nuevos. A la cita convocada en Macachin, en preparación del congreso agrícola de la Pampa, concurrieron todos estos colonos. Al paso de nuestro coche nos cruzamos con sus bateas peculiares, arrastradas por caballos fuertes y clinudos. Cinco leguas tuvieron que salvar esa mañana para encontrarse a las diez en el coche de la delegación...