[72] El 18 de Marzo de 1493 escribía Canale, hablando de su hijastro el Duque de Gandía: es el ojo de Su Santidad.

[73] Esto dice Gregorovius, tomándolo de los cronistas de Pesaro, que reconoce yerran muy a menudo. Según este manuscrito, Lucrecia, cuando vino César, escondió al criado de Sforza y le encargó contase a éste cuanto había oído. Sforza montó un caballo y a rienda suelta llegó en veinticuatro horas a Pesaro, donde cayó muerta la cabalgadura.

[74] Bien sabía Dios—dice Matarazzo—que había sido y era entonces la mayor p... que había en Roma.

[75] El Sr. Sanchís y Sivera deduce de las cuentas de los gastos del Duque de Gandía en Valencia, en que figuran varias compras para la Sra. de Pesaro, D.ª Lucrecia, hechas a fines de Junio 1494, que es probable estuviera entonces en Valencia Lucrecia Borja, que vino sin duda a visitar las posesiones del Duque, mientras su marido no había tenido tiempo de pensar en ella, ocupado en asuntos políticos y en otros propios de su disipada conducta. Jofre de Borja la siguió, tal vez, en aquel corto viaje en tanto se preparaban sus bodas con la hija del Rey de Nápoles.

El mes de Junio de 1494 lo pasó Lucrecia en Pesaro, y Jofre casó con Doña Sancha, en Nápoles, el 11 de Mayo de 1494. Ninguno de los dos estuvo en España.

[76] I Borgia. Milano, 1921.

[77] Cesare Borgia. London, 1913.

[78] César Borgia. París, 1889.

[79] Desposeído de su reino Alfonso II por Carlos VIII, abdicó la corona en su único hijo, D. Fernando, que fué coronado en la Catedral de Nápoles, el 23 de Enero de 1495. A raíz de la ceremonia huyó D. Alfonso a Mesina, y en el Convenio del Monte Olivete, o en el de Marzana, según otros, tomó el hábito religioso y logró muerte santa y ejemplar en los últimos días de aquel año. Habíase antes dirigido al Rey Católico para pedirle una limosna per che so vecchio e malato e povero, y se excusaba de no haberle podido presentar sus respetos per essere infermo di male francese.

[80] Uno de los trajes que lució D.ª Sancha era un hábito a la capellana, cerrado delante y de todas partes, que hacía poco le había enviado de España la Duquesa de Gandía, con una mantilla de terciopelo negro que se la había hecho hacer el señor Cardenal.