Por la mañana temprano el Zagal, con la nueva de este suceso, sacudió el sueño, y reuniendo su guardia, se encaminó espada en mano contra el Albaicin, esperando sorprender á su sobrino; pero los partidarios de éste le recibieron con intrepidez, y le obligaron á retroceder á la plaza de la mezquita mayor. Aqui se encendió de nuevo la pelea, y se batieron los dos Reyes mano á mano y con furor implacable, como si quisieran decidir sus pretensiones á la corona por un combate singular; pero acudiendo muchos de una y de otra parte, fueron separados, y los del Zagal tuvieron que abandonar la plaza. Todavia duró algun tiempo por las calles esta lucha cruel, que despues se renovó en el campo, donde se batieron ambos partidos hasta la tarde. Á la noche se retiraron unos y otros á sus cuarteles respectivos, para volver á pelear á la mañana, sin que por muchos dias dejasen de ensangrentar malamente las calles de la ciudad, hecha víctima de estas bárbaras disensiones. Atacándose alternativamente, sitiaban á veces los del Zagal al Albaicin, y á veces haciendo éstos una salida, rechazaban á sus contrarios, y los encerraban en la Alhambra, en cuyos encuentros el furor que los animaba no permitia á ninguno de los dos partidos conceder cuartel á los prisioneros del otro.

Entretanto, Boabdil, hallándose con fuerzas muy inferiores á las de su rival y temiendo una mudanza en las voluntades de sus parciales, que los mas eran mercaderes y artesanos, y empezaban á cansarse de tantos trabajos y escenas tan sangrientas, envió sus mensajeros á don Fadrique de Toledo, general de las fuerzas cristianas en la frontera, rogándole con instancia acudiese á su socorro. Don Fadrique, que tenia órdenes del Rey para favorecer á Boabdil contra su tio, se puso luego en marcha con una fuerza competente, y se acercó á Granada; pero temiendo alguna traicion, cuidó de no comprometerse con ninguno de los dos partidos, y se mantuvo por de pronto en observacion de sus movimientos. El carácter feroz y sanguinario de las disensiones que desgarraban á la infeliz Granada, convenció en breve á don Fadrique que no estaban de inteligencia aquellos Reyes; y determinando ayudar á Boabdil, le envió un cuerpo de peones y arcabuceros al mando de Fernan Alvarez de Sotomayor, alcaide de Colomera. Este socorro, semejante á un tizon arrojado al fuego, encendió de nuevo las llamas de la guerra civil, que ardió entre los habitantes moros por espacio de cincuenta dias.

ÍNDICE
de los capítulos contenidos en este tomo primero.

[Introduccion].[v]
[Capítulo Primero]. Del reino de Granada, y del tributo que pagaba á la corona de Castilla.Pág.  [1]
[Cap. II]. Los Reyes católicos envian á pedir el tributo al moro: lo que éste contestó, y cómo quebrantó la tregua.[7]
[Cap. III]. Expedicion de Muley Aben Hazen contra la fortaleza de Zahara.[15]
[Cap. IV]. Expedicion del marqués de Cádiz contra Alhama.[21]
[Cap. V]. De la sensacion que causó en el pueblo de Granada la toma de Alhama, y de la salida que hizo el Rey moro para recobrarla.[34]
[Cap. VI]. El duque de Medina Sidonia y los caballeros de Andalucía, acuden al socorro de Alhama.[43]
[Cap. VII]. Acontecimientos en Granada y principios del Rey moro, Boabdil el chico.[54]
[Cap. VIII]. Expedicion real contra Loja.[61]
[Cap. IX]. Muley Aben Hazen entra por los estados de Medinasidonia, y corre la campiña de Tarifa.[70]
[Cap. X]. Incursion de los caballeros de Andalucía por los montes de Málaga, llamados la Ajarquía.[79]
[Cap. XI]. El Rey chico de Granada, con un ejército bizarro, marcha contra Lucena. El conde de Cabra y el alcaide de los Donceles se disponen á resistirle.[96]
[Cap. XII]. La batalla de Lucena.[106]
[Cap. XIII]. Lamentaciones de los moros por la batalla de Lucena.[115]
[Cap. XIV]. Del ensalzamiento de Muley Aben Hazen, y de la cautividad de Boabdil.[121]
[Cap. XV]. Libertad de Boabdil.[128]
[Cap. XVI]. Boabdil vuelve de su cautiverio.[132]
[Cap. XVII]. Salida de los moros de Ronda para correr los campos de Utrera, y batalla del Lopera.[138]
[Cap. XVIII]. Retirada de Hamet el Zegrí.[149]
[Cap. XIX]. Del honroso recibimiento que hicieron los Reyes católicos al conde de Cabra y al alcaide de los Donceles.[154]
[Cap. XX]. Empresa del marqués de Cádiz para recobrar á Zahara, y su resultado.[159]
[Cap. XXI]. De la disciplina y buen gobierno que estableció el conde de Tendilla en la guarnicion de Alhama.[164]
[Cap. XXII]. De la entrada del ejército cristiano en el territorio de los moros para talar sus tierras.[169]
[Cap. XXIII]. Tentativa del Zagal para sorprender á Boabdil en Almería.[176]
[Cap. XXIV]. Nueva campaña del Rey católico contra los moros, y sitios de Coin y Cartama.[180]
[Cap. XXV]. Sitio de Ronda.[187]
[Cap. XXVI]. Los granadinos brindan con la corona al Zagal, y éste parte para la capital.[194]
[Cap. XXVII]. Tentativa del conde de Cabra para prender al nuevo Rey de Granada, y su resultado.[200]
[Cap. XXVIII]. Expedicion contra los castillos de Cambil y Alhabar.[205]
[Cap. XXIX]. Empresa de los caballeros de Calatrava contra la villa de Zalea.[211]
[Cap. XXX]. Muerte de Muley Aben Hazen, y concordia entre el Zagal y Boabdil.[216]
[Cap. XXXI]. Del ejército cristiano que se reunió en Córdoba, y del consejo que tuvo el Rey en la Peña de los enamorados.[223]
[Cap. XXXII]. El ejército cristiano se presenta delante de Loja; asedio de esta plaza, y proezas del Conde inglés.[231]
[Cap. XXXIII]. Toma de Illora.[240]
[Cap. XXXIV]. De la llegada de la Reina Isabel al campo de Moclin, y discretos dichos del Conde inglés.[244]
[Cap. XXXV]. Rendicion de Moclin, y otros sucesos.[250]
[Cap. XXXVI]. De la nueva tala que hizo el Rey católico en la vega de Granada, y de la suerte de los dos hermanos moros.[255]
[Cap. XXXVII]. Atentado del Zagal contra la vida de Boabdil, y resolucion que tomó éste á consecuencia.[261]
[Cap. XXXVIII]. Boabdil vuelve secretamente á Granada y se presenta á sus parciales.[265]

NOTAS