Las palabras de Muza merecieron á la mayoría de sus oyentes aplausos y aclamaciones. Granada despertó de nuevo como un guerrero que sale de un letargo ignominioso: los caudillos y el consejo participaron del entusiasmo general, y de comun acuerdo despacharon un mensagero á los Soberanos con una contestacion, en que declaraban, que primero sufririan la muerte que entregarles la ciudad.

CAPÍTULO XXIX.

El Rey don Fernando vuelve las armas contra la ciudad de Granada; suerte del castillo de Roman.

Año 1490.

Recibida por el Rey la declaracion hostil de los moros de Granada, hizo prevenciones para llevar allá la guerra tan pronto como pasase la estacion del invierno. Habiendo reforzado las guarniciones de todas las fortalezas que tenia en las inmediaciones de aquella capital, dió la capitanía mayor de todas á don Iñigo Lopez de Mendoza, conde de Tendilla; y este veterano caudillo estableció su cuartel general en Alcalá la Real, distante ocho leguas de Granada. Entretanto bullia esta ciudad con nuevos preparativos de guerra; y asi el pueblo como los caballeros, animados por Muza Ben Abul Gazan, que era el alma de sus movimientos, se disponian con ardor á acometer nuevas empresas. Ya se habian hecho diversas salidas, y Muza que mandaba la caballería habia corrido la tierra hasta las mismas puertas de las fortalezas cristianas, arrebatando los ganados, sorprendiendo al enemigo en los pasos angostos de las montañas, y poniendo espanto en toda la frontera.