DUX.

Entregádmelas, y que pase el criado.

BASANIO.

¡Valor, Antonio! Te juro por mi nombre, que he de dar al judío toda mi carne, y mi sangre, y mis huesos, antes que consentir que vierta una sola gota de la sangre tuya.

ANTONIO.

Soy como la res apartada en medio de un rebaño sano. La fruta podrida es siempre la primera que cae del árbol. Dejadla caer: tú, Basanio, sigue viviendo, y con eso pondrás un epitafio sobre mi sepulcro.

(Sale Nerissa, disfrazada de pasante de procurador.)

DUX.

¿Vienes de Pádua? ¿Traes algun recado del Dr. Belario?

NERISSA.