PÓRCIA.
Segun la ley y la decision del tribunal, te pertenece una libra de su carne.
SYLOCK.
¡Oh juez doctísimo! ¿Has oido la sentencia, Antonio? Prepárate.
PÓRCIA.
Un momento no más. El contrato te otorga una libra de su carne, pero ni una gota de su sangre. Toma la carne que es lo que te pertenece; pero si derramas una gota de su sangre, tus bienes serán confiscados, conforme á la ley de Venecia.
GRACIANO.
¿Lo has oido, Sylock?