PÓRCIA.
La parte del Estado, no la de Antonio.
SYLOCK.
¿Y para qué quiero la vida? ¿cómo he de vivir? Me dejais la casa, quitándome los puntales que la sostienen.
PÓRCIA.
¿Qué puedes hacer por él, Antonio?
GRACIANO.
Regálale una soga, y basta.
ANTONIO.
Si el Dux y el tribunal le dispensan del pago de la mitad de su fortuna al Erario, yo le perdono la otra media, con dos condiciones; la primera, que abjure sus errores y se haga cristiano; la segunda, que por una escritura firmada en esta misma audiencia instituya herederos de todo á su hija y á su yerno Lorenzo.