PÓRCIA.
Necesario es que ceda. (Á Antonio.) Llevaré por memoria vuestros guantes. (Á Basanio.) Y en prenda de cariño vuestra sortija. No aparteis la mano: es un favor que no podeis negarme.
BASANIO.
¡Pero si esa sortija nada vale! Vergüenza tendria de dárosla.
PÓRCIA.
Por lo mismo la quiero, y nada más aceptaré. Tengo capricho de poseerla.
BASANIO.
Vale mucho más de lo que ha costado. Os daré otra sortija, la de más precio que haya en Venecia. Echaré público pregon para encontrarla. Pero ésta no puede ser... perdonadme.
PÓRCIA.
Sois largo en las promesas, caballero. Primero me enseñasteis á mendigar, y ahora me enseñais cómo se responde á un mendigo.