En aquella noche, Jéssica, tan pérfida como hermosa, ofendió á su amante, y él le perdonó la ofensa.
JÉSSICA.
No me vencerias en esta contienda, si estuviéramos solos; pero viene gente.
(Sale Estéfano.)
LORENZO.
¿Quién viene en el silencio de la noche?
ESTÉFANO.
Un amigo.
LORENZO.
¿Quién? Decid vuestro nombre.