MACBETH.
Tus hijos han de ser reyes.
BANQUO.
Lo serás tú mismo.
MACBETH.
¿Y tambien señor de Cáudor? ¿No lo dijeron así?
BANQUO.
¿Quién llega?
ROSS.
Macbeth, el Rey ha oido tus hazañas. Incierto entre la admiracion y el aplauso, no sabe cómo elogiarte, por el valor con que has lidiado contra los noruegos, sin percatarte tú mismo del estrago que en ellos hacias. Van llegando tan densos como el granizo los mensajeros de la victoria, y todos se hacen lenguas de tu heroismo.