LADY MACBETH.

¡Nunca verá el sol de mañana! En tu rostro, esposo mio, leo como en un libro abierto lo que esta noche va á pasar. Disimula prudente: oculte tu semblante lo que tu alma medita. Dén tu lengua, tus manos y tus ojos la bien venida al rey Duncan: debes esconder el áspid entre las flores. Yo me encargo de lo demas. El trono es nuestro.

MACBETH.

Ya hablaremos despacio.

LADY MACBETH.

Muéstrate alegre.

ESCENA VI.

Entrada del castillo de Macbeth. Sus criados alumbran con antorchas.

DUNCAN, BANQUO y LADY MACBETH.

DUNCAN.