MACBETH.

No faltes.

BANQUO.

No faltaré.

MACBETH.

Tengo nuevas de que mis revoltosos deudos están refugiados en Inglaterra y en Irlanda. No confiesan su parricidio, y divulgan contra mí horrendas acusaciones. Mañana hablaremos de esto, cuando nos juntemos á tratar de otros negocios. Ahora, á caballo. Hasta luego. ¿Te acompaña tu hijo?

BANQUO.

Sí, y vendrá pronto, porque ya es hora.

MACBETH.

Dios guie con bien vuestros caballos y os vuelva pronto. Hasta la noche.