Aunque perezcamos en la demanda.
MACBETH.
Conozco vuestro denuedo. Pronto os diré en qué sitio habeis de emboscaros, y cuándo; porque esta misma noche ha de darse el golpe. Conviene que sea lejos de palacio, para alejar de mí toda sospecha. No dejeis indicio alguno del crímen. Le acompaña su hijo Fleancio, que me estorba tanto como su padre. Por consiguiente, matadle tambien. Quedaos solos. Volveré luego.
LOS DOS ASESINOS.
Estamos resueltos.
MACBETH.
Volveré pronto... Entrad... ¡Oh, Banquo! esta noche ó nunca subirá tu alma á los cielos.
ESCENA II.
Lady MACBETH, MACBETH y un CRIADO.
LADY MACBETH.