LÉNNOX.

Tomad asiento, rey.

MACBETH.

Congregada tendríamos esta noche la flor de la monarquía, si no nos faltase el ilustre Banquo. Quiero culpar su negligencia, más bien que imaginar que le haya acontecido alguna desgracia.

(El espectro de Banquo ocupa el sitial de Macbeth.)

LÉNNOX.

Honradnos, señor, tomando asiento.

MACBETH.

¿Dónde? No le encuentro.

LÉNNOX.