SYLOCK.
¿Por qué? Lo pensaré bien. ¿Podré hablar con él mismo?
BASANIO.
Vente á comer con nosotros.
SYLOCK.
No, para no llenarme de tocino. Nunca comeré en casa donde vuestro profeta, el Nazareno, haya introducido sus diabólicos sortilegios. Compraré vuestros géneros: me pasearé con vosotros; pero comer, beber y orar... ni por pienso. ¿Qué se dice en Rialto? ¿Quién es éste?
(Sale Antonio.)
BASANIO.
El señor Antonio.
SYLOCK.