¡Lejos, lejos de mí!... Que la tierra te trague... Mi sangre se hiela: falta á mis huesos el tuétano... la lumbre de mis ojos se oscurece.
LADY MACBETH.
El accidente vuelve: no es grave, pero descompone la fiesta.
MACBETH.
Yo no temo nada de lo que pueden temer los hombres. Ven á mí en forma de tigre de Hircania, de oso ó de rinoceronte: no se agitarán mis nervios. O vuelve á la vida, y rétame á lid campal, hierro á hierro, y si tiemblo al ir á encontrarte, llámame hijo de mi nodriza... Pero no vengas como sombra. ¡Huye de mí, formidable espectro!
(Desaparece la sombra.)
Ya se retira, y vuelvo á ser hombre. Sentaos otra vez: os lo suplico.
LADY MACBETH.
Con ese delirio has turbado la alegría del convite.
MACBETH.